No son tus labios sin color, es el apego,
ese lazo que nos unió y nos devolvió.
Desde el abismo a sus rosas nos cegó,
y nos guió de la capilla al panteón,
sin ver el sol desde aquel lejano hoy…
No son tus labios sin color, es el apego,
que entre nosotros tiende un puente superior.
Entre tus labios y frente, suplica: «Miénteme»,
sobre el tedio, el amor y el odio, ciego,
fue nuestra fuente de lágrimas o de ego,
entre tú y yo.
¿Qué será de nosotros? No lo sé, mi amor,
quizá ya nunca cruzarás con tu mirada,
desde mis ojos hasta el fin de mi ser.
Así quedo aquí, esperando en vano ser tu amada,
mientras la sombra de tu ausencia aún se alarga.
Aprendiendo a soltar, día a día, cada mañana,
el hilo frágil de este amor que en la soledad se ahoga,
y me nombras por tu amor, que solo una vez fue obra.
Chantal Marie Vides

